• Houmt Souk, capital de Djerba

    Houmt Souk  significa literalmente “ciudad del mercado”, y puede ser considerada como la capital de Djerba que guarda en su historia no solo el Mercado sino también la fortaleza y un buen numero de las decenas de mezquitas que alberga esta isla paradisiaca.

     

    Actualmente su población ronda los cincuenta mil habitantes y ocupa el territorio de una antigua ciudad romana de nombre Gerba que aportó a la historia dos emperadores Trebonianus Gallus y su hijo Volusianus. Pero no solo los romanos se asentaron en el lugar que ahora ocupa Houmt Souk y a la que se accede por el camino de El Kantara, también los fenicios, Árabes, Españoles y Turcos con los que por cierto nos vimos las caras en cruentas batallas. Los últimos fueron los franceses, allá por el año 1881 y que se quedaron hasta el 1956 en la que Tunicia consigue por fin librarse del protectorado. Los colores de la ciudad siguen mezclando el blanco encalado para las casas con el azul añil para puertas y ventanas. Las mezquitas llenan la ciudad y aunque el rito que más se extiende es whasabi, también podemos ver la tendencia maliki. Todo esto no importa demasiado al turista occidental pero le permite apreciar la diferencia en la altura de los otros minaretes, desde el EL Ghorba de Jemaâ (mezquita del extranjero) de tendencia Maliki hasta El Jemaâ Ettrouk( mezquita de los turcos) de rito Hanif. Todo esto cambia la altura y forma de los minaretes. Es mejor que os acerquéis a verlas porque son todas hermosas y numerosísimas. Testigo de nuestra presencia española es la Fortaleza del K’bir de Borj que literalmente contiene una torre realizada con los huesos de los enemigos de los árabes y en al que dejamos algunas calaveras, junto con Caballeros de la orden de Malta y muchos más. Houmt Souk  tiene un puerto muy activo y un comercio artesanal de cerámica que encontraremos en cualquier esquina de las callejuelas que conforman la gran medina que es, en definitiva, toda la ciudad. Quizás lo más importante a destacar de esta ciudad es la capacidad de convivir musulmanes con judíos y la presencia de la gran Sinagoga que merece pagar los dos euros que nos pedirán por entrar. Eso si cubiertos, piernas y cabeza. Es algo para reflexionar que una isla considerada un paraíso y citada por Homero, hoy en día, musulmanes y judías puedan convivir en paz. Quizás sea por el fruto del loto.

     

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